Un Congreso bizarro

Se supone que la democracia es el poder del pueblo sobre el Estado que él mismo eligió. Se supone que en un país democrático cada uno tiene voz y voto. Como sería demasiado costoso e impráctico que cada uno ejerza su voz y voto en cada uno de los asuntos del Estado apareció la representatividad. Con esta representatividad el pueblo elige a unos cuantos para se pongan de acuerdo y manejen el Estado como el pueblo lo desea, o al menos cómo la mayoría piense que es lo mejor. En Guatemala puedo concluir que no hay democracia. Los representantes elegidos por el pueblo son elegidos de una manera tan poco práctica, que cualquiera puede llegar a ser diputado sin siquiera ser conocido por el pueblo al que representa. ¿Sabe usted el diputado que le representa? Pero el punto llega a ser vergonzoso cuando esos representantes del pueblo empiezan a hacer lo contrario de lo que sus representados desean. Por favor alguien dígame, ¿cómo pasó esa ley de seguridad nacional por 99 votos? Por favor alguien dígame ¿cómo nuestros representantes consideran que es bueno rebajar a la mitad la pena a los mayores delitos que se pueden cometer? ¿En que lógica bizarra cabe pensar que el reducir penas a asesinos, narcotraficantes, secuestradores va a reducir la violencia? Tres posibles razones me vienen a la mente, y las tres realmente me alarman y dan miedo. La primera que se me ocurre es que sea en efecto un error (gran error!) de redacción; si este fue el caso me alarma que 99 diputados que votaron sí (y respectivos asesores) no se hayan dado cuenta, y por tanto no estén realizando su trabajo….¿en qué dedican el tiempo entonces? La segunda es que alguien haya cambiado la redacción a propósito con la intención que los demás no se hayan dado cuenta; si fue así, ¿quiénes son los responsables? Hay que encontrarlos urgentemente porque son un cáncer para este moribundo congreso. Y la hipótesis que más me alarma es que la ley estuviera pensada así y que 99 diputados estuviesen de acuerdo en que la ley saldría así…¿en qué estarían pensando?

Los diputados y quienes les circundan son personas que viven de nuestros impuestos. Impuestos que no nos preguntan si les queremos dar. Impuestos que no son más que el fruto de nuestra labor que nos obligan a regalarles so pretexto de que mantengan un orden en nuestra sociedad, regalos que si no les hacemos nos mandan a la cárcel. Y tanto nos piden de regalo que hasta tienen en promedio diez asesores bien pagados cada uno, asesores que no sé si se puede decir que les ayudan a hacer su trabajo, porque no veo cuál es ese trabajo. Si 99 diputados votaron que sí a esta ley podemos asumir que la ley fue leida por 99*10=990 personas, es decir que entre casi mil personas ninguna pudo darse cuenta del “errorcito” de redacción que surgió en el camino. Todo esto me recuerda aquel chiste en el cual llegaba un desemplado a preguntar sobre una plaza a una carpintería. El carpintero le pregunta
*bueno, y cómo es su manejo con el cerrucho?
°pues la verdad no sé usarlo.
*mmm, y la lija, es esa su especialidad?
°no, tampoco se lijar
*entones tal vez es un maestro del cincel…
°no, no sé como manejarlo
*pero bueno, entonces que sabe usted hacer?
°pues la verdad es que nada…
*y por cierto, quién es el señor que le acompaña?
°ahhh, el es mi ayudante….

Les pagamos, y muy bien, por representarnos, por dedicar su tiempo a velar porque las leyes estén de acuerdo con lo que su pueblo espera. Probablemente por incapacidad, se llenan de asesores que les hacen su trabajo. Forman comisiones, adquieren celulares, computadoras, seguridad todo en pos de poder hacer una representación más adecuada de quienes les eligieron. Hasta almuerzo gratis les damos. Pero nos vienen con este tipo de leyes!! ¿Cómo es eso de que el Congreso, por unanimidad, pide al Presidente que vete la ley que le acaba de mandar?
Con cinco o diez guatemaltecos que entrevistemos nos damos cuénta fácilmente qué es lo que nuestro país pide. Nuestro pueblo clama por muchas cosas, pero hoy día clama, grita por seguridad. Lo demás, por el momento, es totalmente secundario. Pocos deberes reales tiene el Estado, muchos más se le han asignado por esa tendencia al parasitarismo que tenemos, pero si las autoridades no cumplen el más sagrado de sus deberes, proteger la vida de los ciudadanos, estamos fritos. Estamos llegando a puntos en los que las policías privadas triplican en número a la policía nacional, estamos llegando a vernos armados, a ver como en muchos lados la justicia está buscando llegar a manos de la gente. Si bien esto no es ni lo correcto ni lo que la mayoría deseamos, es a lo que estamos llegando.
No queremos más leyes, no queremos que un grupo de personas de dudosa procedencia promuevan proyectos de desarrollo con fondos no auditables, no queremos que nos enseñen cuántos hijos tener, no queremos se echen almuerzos de Q25,000 diarios, no queremos que nos enseñen sus Hommers nuevos, no queremos aereopuertos nuevos, no queremos nuevas deudas para pagar sus exquisiteces, no queremos circos, no queremos fertilizantes, no queremos TLC, no queremos pagos a ex paramilitares asesinos….Antes que eso queremos salir tranquilos a la calle, queremos sentirnos en un país en el que sepamos que tenemos altas probabilidades de volver a nuestras casas cuando en la mañana vamos para el trabajo, queremos saber que el celular que compramos va ser para nuestro uso, queremos ver titulares distintos en los diarios, queremos dejar de pagar “impuestos” a maleantes, queremos cárceles seguras, queremos penas, investigaciones….queremos seguridad, queremos paz, queremos vida. Si no tenemos esto todas, absolutamente todas, las atribuciones del Estado pasan a un plano mil veces inferior. Sin protección a nuestras vidas todo lo demás carece de sentido.
Por favor, démonos cuenta de que no estamos para lujitos. Tenemos un presupuesto muy limitado que no podemos gastar en resolver mil problemas, y ya debieron de entender que endeudarnos más no es una opción. No podemos impulsar proyectos de reforestación, de educación, de vivienda, etc. si no están seguras nuestras vidas. Dense cuenta señores que sus representados clamamos por paz, por seguridad. Dense cuenta de que justicia y seguridad deberían ser las prioridades de su tiempo y del presupuesto que manejan, dense cuenta que no queremos que nos hagan caridad, queremos que cumplan por el trabajo que les pagamos. Tantos hablan de las épocas de Úbico (cada vez lo escucho más) en las que habían represiones, pero había seguridad en las calles, habían condenas, habían investigaciones. Señores hagan su trabajo. Ya sé que nadie los puede despedir, que nadie los puede interpelar, que ustedes creen que todo lo hacen bien, que se sienten sagrados, pero por favor recuerden por qué están ahí. Muchos de ustedes están ahí sin merecerlo, otros sin saber qué hacen ahí, muchos por razones ajenas a la razón por la que deberían estar ahí, pero sepan que llevan una gran carga moral en sus espaldas que no pueden, ni deben ignorar. Sus representados tienen memoria corta y se olvidarán pronto de sus barbaridades, sus representados tienen serios problemas para unirse y dar a escuchar su voz, están ya acostumbrados a que los insulten en la cara y ustedes lo saben se aprovechan de ello, pero tengan seguro que el que la hace la paga.
Finalmente quiero copiar textualmente los primeros tres artículos de nuestra constitución política. Creo que muchos guatemaltecos comparten mi opinión de que podemos dejar los demás de lado los 278 restantes mientras estos no se cumplan, primero lo primero….
ARTICULO 1o. Protección a la Persona. El Estado de Guatemala se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común.
ARTICULO 2o. Deberes del Estado. Es deber del Estado garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona.
ARTICULO 3o. Derecho a la vida. El estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de la persona.

Ensayo sobre la ceguera

Antes que nada, este es el primer comentario que hago en esta mi nueva sección de libros. Aunque tengo varios ahí guardados, este es el primero que quiero hacer ya que es sobre el libro que hace un par de días terminé de leer. Ojalá a esta sección se le agreguen muchos más libros y que cualquiera me de también sus comentarios….en este tipo de cosas alimenta mucho las opiniones de muchas personas.

A la larga creo que quedé un poco decepcionado del libro. Había escuchado muchas recomendaciones sobre él, lo había buscado hasta que al fin lo pude encontrar en una librería ya que siempre estaba agotado. En fin, la expectación era grande. El libro es de fácil y fresca lectura. Saramago al parecer tiene una manera muy extraña de expresar sus ideas, y a aparte de la coma no utiliza signos de puntuación. El uso que hace de la coma para construir los diálogos y las descripciones es muy bueno. Incluso me sorprendió como no me perdí en los diálogos, cosa que me sucede a menudo con los guiones. Además la lectura se vuelve muy fluida lo cual es muy agradable.

El argumento del libro me parece interesante. Nos hace pensar sobre muchas cosas de la naturaleza humana. Esa maturaleza que cuando se ve desprotegida hace lo que le sea posible para salvar el pellejo, no importa qué o a quiénes necesitemos. Muchas veces me puse a pensar mientras leía el libro, ¿qué tanto cambiarían misp perspectivas si en mis ojos sólo existiera una ceguera blanca? ¿Apreciaría a las personas de la misma manera? ¿Apreciaría a las mismas personas? … ¿y si todos fuésemos ciegos? El libro nos pone en relieve lo mucho que los ojos importan para nosotros. Hay escenas en las que la vergüenza se pierde simplemente porque las personas no pueden ver, y sobre todo, no las pueden ver. De pronto en un mundo de ciegos no hay bonitas ni feas, no hay ricos ni pobres, no hay líderes con su gente…ni siquiera saben reconocer a su gente.

Lo que no me gustó del libro es que parece una de esas películas sobre desastres naturales que sólo con ver las atracciones ya sabes de qué se trata, y que al salir del cine puedes resumir en cinco minutos. Al leer las primeras diez páginas ya tenía una idea de lo que el libro iba a ser, y de hecho el resto es un parafraseo alrededor de la idea de un mundo donde todos se quedan ciegos de repente. En mi humilde opinión creo que el libro debió de haber sido un poco más corto, o haberle agregado argumentos laterales a la historia principal. De hecho no hay un punto en el libro en que hayan dos hilos de tramas, es totalmente lineal. En resumen lo quiero decir es que si le damos a 15 escritores las primeras 20 páginas del libro y les pedimos que lo completen, probablemente tendríamos historias similares y más cortas. Es como el anuncio de MasterCard, el de priceless. La idea me parece magnífica, pero siento que pudo haber sido mucho más explotada, de tan buena que era la idea.

Con todo y todo, recomiendo el libro. ¿Por qué? Porque te hace pensar y analizar sobre muchas cosas de, no digamos la naturaleza humana, que suna muy general, sino sobre nuestra propia naturaleza, la de cada uno. Creo que cada uno de los que ha leído este libro se ha puesto en la posición de ¿qué haría yo? Sería interesante ver las respuestas de cada uno….

Pasaporte centroamericano

Hace no muchos días el presidente Maduro de Honduras fue el primer individuo en poseer como identificación personal e internacional un pasaporte centroamericano. Esta noticia indudablemente causó gran alegría para mí. De hecho mi pasaporte está vencido desde hace un par de meses y no lo he renovado debido a que no quiero esperar cinco años para tener mi pasaporte centroamericano y en Guatemala dichos pasaportes se empezarán a emitir en febrero. Lo mejor es que sí he neceistado viajar, pero por suerte a la hermana República de El Salvador, para la cual ya no necesito pasaporte para entrar.
Aunque es algo muy simbólico el hecho de tener un mismo pasaporte es un gran paso para crear ese sentimiento de unión que nos debe invadir a todos los centroamericanos. Lástima que Costa Rica y Panamá no se hayan unido aun (y recalco ese aun) al proyecto. Que bueno que nos estamos dejando de nacionalismos estúpidos y abramos los ojos a la unión, una unión de un pueblo que en su esencia y en sus orígenes es el mismo. Sí, con matices distintos, pero con los mismos sueños y problemas. Alguien me dijo un día que había cuestiones culturales muy distintas, pero estoy realmente seguro que dichas diferencias son una nada comparadas con las diferencias que pueden haber entre Alaska, Hawai, California y Minnesota; sin embargo todos pertenecen a un mismo país. Que bueno que abramos los ojos y nos demos cuenta de que juntos somos más, pesamos más, podemos más. Que bueno nos empecemos dar cuenta que esas fronteras que nos separan más daño nos hacen a todos los habitantes de esta hermosa tierra.
Ojalá este tipo de proyectos no se queden en eso. Tenemos que trabajar por lograr esa unión que a todos los integrantes conviene. Por favor, dejémonos de niñerías y empecemos a modelar y construir esa Centroamérica en la que la pobreza sea atacada en sus raíces, de manera conjunta. Y la historia nos ha enseñado de manera muy dura que la pobreza no se combate con ideologías, con leyes inventadas, con imposiciones. La pobreza no se combate enfrentando ricos y pobres, ni con guerrillas, ni con discursos que durante un siglo escuchamos. Esa pobreza que, como algunos paises nos han enseñado, se combate creando riqueza, no repartiendo la existente. Esa pobreza que se resuelve abriendo puertas, construyendo puentes. Pero sobre todo, el primer paso que tenemos que dar es el creer que podemos cambiar, el quitarnos esa mentalidad de “siempre seremos así”. Sí, podemos y debemos cambiar!
Siempre escuchamos eso de trabajar por la patria, servir a la patria. ¿Cómo se hace eso? Simple: haciendo nuestro trabajo lo mejor posible, contagiando a los demás ese entusiasmo de hacer las cosas bien. Y sobre todo creer, creer en nosotros mismos. Creer en que podemos lograr que nuestra patria sea un lugar hermoso para vivir. Soñando también. Soñando en un lugar del que nadie se quiera ir.

Vamos Centroamérica!